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Noticias de pinochet


Tradición Prusiana

Ejercito de Chile


La nación sudamericana de Chile se independizó de España en 1818, pronto surgió como una república estable pero autoritaria. Derrotó a Perú y Bolivia en la guerra del Pacífico en 1879 al 83, expandiendo su territorio en el norte.

 

Un ejército fuerte fue fundamental para la expansión y la fuerza de la nación, y los chilenos gravitaron hacia otro régimen autoritario al otro lado del mundo en Europa. Bajo la presión de Bismarck, los chilenos coquetearon con modelar su ejército según el modelo francés, contratando un equipo de entrenamiento militar francés en 1858.

 

Pero en 1881, Chile envió instrucciones a su legación en Berlín para encontrar oficiales prusianos para reentrenar al ejército.

En 1886, el capitán Emil Kerner, un veterano de guerra franco-prusiano y graduado de la academia de guerra, fue contratado junto con otros 36 oficiales prusianos para entrenar a cadetes de oficiales chilenos en la academia militar.

 

Estos oficiales prusianos rediseñaron el ejército chileno en un ejército alemán usando armas alemanas.

 

Estado Mayor, organización y doctrina militar y por supuesto, uniformes de estilo alemán, desfiles e incluso música militar.
Todo esto sigue vivo en los desfiles ceremoniales que realizan los chilenos hoy. A todos los efectos, el ejército en desfile es el antiguo ejército alemán de Kaisers de finales del siglo XIX.

 

La música militar utilizada incluye Precious Glory, escrita en 1871 para celebrar la victoria de Alemania sobre Francia, también utilizada como la marcha de inspección prusiana compuesta por Kingsfield, Vilhelm, el 3 de Prusia en 1820. La picardía todavía tenía presentaciones de diferentes colores en la Bundeswehr.

 

En Alemania, el Pikul alemán. Cómo se usa el casco con púas en la escuela militar, el Primer Regimiento de Caballería y el Primer Regimiento de Artillería con un cepillo de pelo blanco de crin para oficiales y cadetes. Rojo Naranja para la banda del desfile. La primera imagen, sin embargo, apareció en servicio chileno en 1900.

 

El modelo 1867. Todavía llevan el Águila Imperial Alemana. El coronel, director de la Academia y su personal están vestidos con uniformes de regimiento de dragones de guardias alemanes. La gente de hoy, sin embargo, lleva una placa con el Escudo Nacional de Chile. Los cadetes de la Academia se dirigieron con uniformes del 10º Regimiento de Granaderos, King Fryday, Vilhelm.

El segundo rifle utilizado es el Mahsa Modelo 1895. El Pickerel se utilizó en Chile, se fabricaron en Austria hasta 2006 cuando la empresa quebró.

 

Ahora se fabrican en Europa del Este con accesorios de origen local en Chile. Este tipo de desfile se habría sentido perfectamente en casa en Berlín a finales del siglo XIX. El timón de estilo o el casco alemán lo lleva la escuela de suboficiales.

Es una versión modificada del casco de acero de la era nazi de 1935. El color y el estilo de este uniforme se inspiran directamente en el vermaak alemán de los años 30 y 40.

 

También fue el uniforme más estrechamente asociado con el Gobierno del general Augusto Pinochet en Chile.

 

Los miembros del 1er Regimiento de Artillería usan un pikul distintivo, sin embargo, con una bala de cañón. En lugar de una punta para indicar su rama de servicio, están armados con una batería de cañones de artillería KRUP del siglo XIX.

 

Entonces, si quieres ver las tradiciones militares, los uniformes y la música de la Alemania imperial, no vayas a Berlín. Pero visite Santiago de Chile el 19 de septiembre de cada año.

 

Espero que hayas disfrutado de este cortometraje Muchas gracias.
 

Uno de los mitos históricos más aberrantes del siglo XX es presentar a Lenin como el dictador “bueno” de la URSS, y a Stalin como el “malo”, en un intento de salvar el mandato del primero.

Los más de 100 millones de muertos que causó el comunismo, divididos por países
‘La verdadera historia soviética’: excelente documental sobre los crímenes comunistas

AVISO: este artículo contiene imágenes que pueden herir tu sensibilidad

Las cifras de víctimas del leninismo, de noviembre 1917 a enero 1924
  • Más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos o religiosos.
  • Entre 300.000 y 500.000 cosacos asesinados.
  • Cientos de miles de trabajadores y campesinos asesinados por hacer huelgas.
  • 240.000 muertos en la represión de la rebelión de Tambov.
  • Más de 50.000 prisioneros de guerra blancos ejecutados.
  • Entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos por hambrunas entre rusos, kazajos y tártaros.


Lenin en un mitin el 18 de marzo de 1918.

Una revolución comunista que abortó la democracia en Rusia

Para desmitificar a Lenin hay primero que romper otros mitos. El más básico es que cuando estalló la Revolución bolchevique el 7 de noviembre de 1917, los comunistas no derrocaron al Zar -que ya no reinaba- sino que abortaron la incipiente democracia en Rusia, aprovechando la crisis surgida entre conservadores y socialistas. Tras el asalto violento al poder por parte de los comunistas, estalló una guerra civil que duró cinco años, y en la que -ya desde el poder- se enfrentaron los bolcheviques -que resultaron vencedores- contra todos sus rivales. Era el comienzo de una sanguinaria dictadura que duraría más de 70 años, hasta la desaparición de la URSS en 1991.


Chekistas bolcheviques asesinando a un detenido, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947).

Lenin ya había adelantado sus planes: dictadura y represión violenta

Poco antes de esa revolución comunista, en el verano de 1917 Lenin escribió un libro, “El Estado y la Revolución”, trazando cómo sería su dictadura. Entre otras consideraciones, el futuro déspota tiraba de la demagogia más burda y arremetía contra la democracia parlamentaria:

“Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no sólo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino en las repúblicas más democráticas.”

Lenin abogaba “por la destrucción del parlamentarismo burgués” y “por una República de los Soviets de diputados obreros y soldados, por la dictadura revolucionaria del proletariado. Esa dictadura implicaría “una serie de restricciones impuestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas” (al final las aplicaría a todo el mundo), y añadía: “es evidente que allí donde hay represión hay violencia, no hay libertad ni democracia”. En el libro, además, ya adelantaba con absoluta franqueza y antes de llegar al poder que la violencia la usaría “tanto para aplastar la resistencia de los explotadores como para dirigir a la enorme masa de la población, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los semiproletarios, en la obra de “poner en marcha” la economía socialista.” Uno de los más estrechos colaboradores del dictador comunista, León Trotsky, escribiría años después las palabras de Lenin a quienes se mostraban reticentes al uso del terrorismo: “¿Creéis realmente que podemos salir victoriosos sin utilizar el terror más despiadado?”


Funcionarios de la Cheka de Uman en 1920.

En tres años Lenin multiplicó por 18 el aparato represor del zarismo

Nada más tomar el poder los comunistas, empezaron a organizar su aparato represor. Una de las primeras medidas de la dictadura bolchevique fue instaurar la Chrezvycháinaya Komíssiya (más conocida como Cheka), un cuerpo de policía política fundado el 20 de diciembre de 1917, cuando Lenin llevaba algo más de un mes ejerciendo como dictador en concepto de “Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo”. La policía secreta zarista, la temible Ojrana, había llegado a tener a unos 15.000 miembros, encargados de detener a enemigos políticos, encarcelarles, torturarles e incluso ejecutarles sin ninguna orden judicial. A finales de 1918 la Cheka ya tenía 40.000 agentes, y dos años más tarde ya eran 280.000 chekistas. En tres años los bolcheviques había multiplicado por 18 el volumen del aparato represivo del zarismo.


Mujeres asesinadas por la Cheka de Járkov, Ucrania. Aún vivas, los chekistas les cortaron los pechos y les quemaron los genitales, introduciéndoles carbones dentro.

Los perversos métodos de tortura y asesinato de la Cheka

Si la Ojrana se había caracterizado por sus métodos brutales, la Cheka comunista superó en todos los sentidos el grado de crueldad de su predecesora zarista. Entre sus métodos de tortura y de asesinato contra disidentes políticos, clérigos ortodoxos y otras personas consideradas enemigas por los bolcheviques hay que citar salvajadas como las siguientes, documentadas por el historiador ruso Alexander Nikolaevich Yakovlev y por los Archivos Estatales de la Federación Rusa, entre otras fuentes:

  • Lapidaciones, es decir, apedrear al reo hasta quitarle la vida.
  • Crucifixiones, un método usado contra muchos sacerdotes y religiosos.
  • Estrangulamientos.
  • Arrojar a los reos a calderos de brea hirviente.
  • Ahogamiento de reos en aguas heladas.
  • Arrancarles el cuero cabelludo a los reos. Una práctica que se hacía, por ejemplo, en la Cheka de Járkov, en Ucrania.
  • Ahorcamiento.
  • Obligar a los reos a ingerir plomo fundido.
  • Empalamiento.
  • Matar a los reos arrojándolos a altos hornos.
  • Castraciones.
  • Enterrar a reos vivos, práctica perpetrada en la Cheka de Kremenchuk.
  • Desollamientos, es decir, arrancarle la piel a tiras a los reos. La Cheka de Járkov usaba la piel arrancada a los presos para elaborar guantes.


Piel arracada de las manos de detenidos en el sótano de la Cheka de Járkov, Ucrania. Los chekistas utilizaban peines metálicos y tenazas para aplicar esta horrenda tortura.

  • Escalfar al reo, es decir, arrojarle agua hirviendo hasta matarlo.
  • Decapitaciones.
  • Desnudar a reos, atarles y arrojarles agua fría en pleno invierno hasta congelarles, una práctica de la Cheka de Orel, a 360 Km de Moscú.
  • Matar a los reos tirándolos al mar o a un río maniatados (es lo que hacía periódicamente con sus prisioneros la Cheka de Kholmogory en el río Dvina).
  • Atar a víctimas desnudas en torno a barriles rodeados de clavos, y hacerlos rodar hasta que los reos morían, una práctica de la Cheka de Voronezh.
  • Atar jaulas con ratas a los cuerpos de los presos y atizar a los roedores con hierros candentes hasta que se abrían paso entre los intestinos de los reos, una práctica usada por la Cheka de Kiev y que años después incluiría George Orwell en su famosa novela “1984”.

Más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos durante lo que se conoce como el Terror Rojo, entre 1918 y 1922, la época más dura de la dictadura de Lenin. Para que nos hagamos una idea, según el historiador británico Hugh Thomas, las víctimas de la represión franquista suman unas 100.000 personas, entre los asesinados durante la Guerra Civil Española y la represión de la postguerra. Es decir, que en poco más de seis años de dictadura Lenin asesinó a diez veces más gente de la que se atribuye a la dictadura franquista en casi 40 años.


Monjes ortodoxos asesinados por la Cheka en 1919.

La salvaje persecución contra los cristianos y otras religiones

Con la Revolución bolchevique de 1917 se inició una persecución religiosa sistemática que supondría, a lo largo de la historia de la URSS, el asesinato de entre 12 y 20 millones de cristianos. En 1914 la Iglesia ortodoxa rusa tenía 55.173 iglesias, 29.593 capillas, 550 monasterios y 475 conventos: los comunistas clausuraron y destruyeron la amplia mayoría de ellos. Algo parecido ocurrió con las 5.000 sinagogas judías y las 25.000 mezquitas musulmanas que había en territorio ruso en 1917. Antes de la Revolución también había 112.629 sacerdotes y diáconos y 95.259 monjes y monjas de la Iglesia ortodoxa. Los comunistas desataron contra ellos una brutal persecución. Según Yakovlev, unos 3.000 sacerdotes, religiosos y monjas fueron asesinados ya sólo en 1918 con métodos tan brutales como los antes citados. Muchos laicos fueron acosados, torturados, detenidos y asesinados. El historiador Dimitry V. Pospielovsky dio cuenta de la brutalidad de los rojos contra los sacerdotes con casos como los siguientes:

  • Un sacerdote de 80 años llamado Amvrosi fue brutalmente golpeado a culatazos antes de ser asesinado.
  • Otro sacerdote llamado Dimitri fue llevado a un cementerio y desnudado, y cuando trataba de santiguarse antes de ser asesinado, un bolchevique le cortó el brazo derecho.
  • Otro viejo sacerdote que intentaba detener la ejecución de un campesino fue golpeado, asesinado y desmembrado a sablazos por los bolcheviques. Esta forma de deshacerse de los cadáveres no fue un caso aislado entre los crímenes bolcheviques contra el clero ortodoxo.
  • En el Monasterio de San Salvador los rojos mataron al abad, de 75 años, escalfándole y decapitándole.
  • A Hermógenes, Arzobispo de Tobolsk y Siberia, le ataron piedras a la cabeza y le arrojaron al río Tura, donde murió ahogado.
  • En Voronezh a siete monjas las mataron hirviéndolas en un caldero de alquitrán.
  • En Pechora, un anciano sacerdote llamado Rasputin fue atado a un poste de telégrafo, tiroteado y su cadáver entregado a los perros para que lo devorasen.

En mayo de 1920 Lenin ordenó la ejecución masiva de todos los sacerdotes que fuesen contrarios al comunismo: fueron asesinados entre 14.000 y 20.000.


Los granjeros I. Afanasyuk y S. Prokopovich, maniatados y desollados vivos en una Cheka en Ucrania.

La represión de los granjeros kulaks

En el verano de 1918 los bolcheviques tuvieron que hacer frente a una rebelión de los kulaks, campesinos de Ucrania y del Cáucaso que eran propietarios de sus propias tierras y que se oponían a las políticas de colectivización comunistas y a la confiscación masiva de sus producciones de grano. Lenin envió una orden escrita a los bolcheviques de Penza para que ahorcasen públicamente a por lo menos 100 renombrados kulaks, a fin de usarlos como escarmiento contra los demás, y para que tomasen rehenes para forzar a los demás a someterse a los comunistas. En otra orden Lenin fue aún más claro: “Hay que formar inmediatamente una troika dictatorial (usted mismo, Markin y otro) implantar el terror de masas, fusilar o deportar a los centenares de prostitutas que hacen beber a los soldados, a todos los antiguos oficiales, etc. No hay un minuto que perder.”

El asesinato de miles de desertores del Ejército Rojo y de sus familias

El Ejército Rojo sufrió 3 millones de deserciones en 1919 y 1920. El primer año fueron arrestados por la Cheka 500.000 desertores, y casi 800.000 el segundo. Miles de ellos fueron asesinados, y sus familias fueron tomadas a menudo como rehenes y asesinadas para chantajear a los desertores. Un reporte típico de la Cheka afirmaba lo siguiente:

“Provincia de Yaroslavl, el 23 de junio de 1919. La sublevación de desertores en el volost de Petropavlovskaya ha sido sofocada. Las familias de los desertores han sido tomadas como rehenes. Cuando empezamos a disparar a una persona de cada familia, los Verdes comenzaron a salir de los bosques y se rindieron. Treinta y cuatro desertores fueron fusilados como ejemplo.”

Entre agosto de 1920 y junio de 1921 se produjo en Tambov una gran rebelión antibolchevique con apoyo de desertores del Ejército Rojo, provocada por las masivas requisas ordenadas por los comunistas. Los rebeldes reunieron a un ejército de unos 40.000 hombres. Los bolcheviques aplastaron la rebelión. Entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag murieron 240.000 civiles.

La brutal represión de los cosacos

Otro grupo que sufrió la brutal represión comunista fueron los cosacos, una etnia de origen turco. Muchos de sus miembros lucharon en el Ejército blanco, junto a los zaristas, en la Guerra Civil rusa. Entre 1918 y 1919 llegaron a formar una República independiente, de carácter democrático. Los bolcheviques dirigieron contra ellos una durísima represión. El historiador Michael Kort ha estimado que entre 300.000 y 500.000 cosacos fueron asesinados en 1919 y 1920, de una población de 1,5 millones.


En primer plano, el cadáver del telegrafista Ponomarenko en la Cheka de Járkov, Ucrania. Le cortaron la mano derecha y muestra cortes profundos en la cabeza. Al fondo se ven los cadáveres de otras dos víctimas de los chekistas.

La creación por Lenin de una red de campos de concentración: el Gulag

En abril de 1919 Lenin firmó un decreto para crear un sistema de campos de concentración que copiaba la Katorga zarista, que en 1916 contada con casi 20.000 reclusos, según cifras publicadas por Stephen G. Wheatcroft. La nueva red de campos de concentración recibió el nombre de Glávnoie upravlenie ispravítelno-trudovyj lagueréi i koloni (Dirección general de campos de trabajo). Era el nacimiento del Gulag, el mayor sistema de represión soviético. El primero de esos campos se había establecido en 1918 en Solovki, en las islas Solovetsky del Mar Negro. Nuevamente las cifras de la dictadura comunista acabaron superando con creces a las del zarismo en poco tiempo: a finales de 1920 ya había 84 campos con unos 50.000 prisioneros políticos. En octubre de 1923 ya eran 315 campos con 70.000 prisioneros. Los allí detenidos eran utilizados en trabajos forzados como mano de obra esclava. Entre la población reclusa había muy altos índices de mortalidad, debido a las durísimas condiciones de estos brutales centros de reclusión, en los que a menudo los presos morían de hambre o asesinados por sus guardianes.

Lenin animó a ejecutar en masa a huelguistas

Las huelgas también fueron sofocadas de forma sanguinaria. El 16 de marzo de 1919 la Cheka asaltó la factoría de Putilov, en la que sus trabajadores se habían declarado en huelga seis días antes, acusando al gobierno bolchevique de haberse convertido en una dictadura: 900 trabajadores fueron arrestados, y 200 ejecutados sin juicio alguno. La represión violenta, los encarcelamientos, la toma de rehenes y los asesinatos en masa fueron los métodos más usados por los bolcheviques para sofocar estas huelgas, tanto en las fábricas como en el campo. El 29 de enero de 1920, ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales, Lenin envió un telegrama a Vladimir Smirnov animando a utilizar el asesinato en masa contra los huelguistas: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje.” Incluso se recurrió a estos métodos para sofocar las protestas de trabajadores al ser obligados a trabajar en domingo, como ocurrió en Tula, un malestar que los bolcheviques atribuían, sin más, a una “conspiración contrarrevolucionaria forjada por espías polacos”. Se estima que cientos de miles de trabajadores y campesinos rebeldes fueron ejecutados entre 1918 y 1922.


Asesinados por la Cheka de Kiev, Ucrania, en 1919.

La ejecución en masa de prisioneros de guerra

A finales de 1920 el propio Lenin dio su aprobación para el asesinato en masa de 50.000 prisioneros “blancos” y civiles en Crimea, a tiros o por ahorcamiento, en una de las mayores masacres de la Guerra Civil Rusa. Las víctimas de este crimen se habían entregado, según relata Robert Gellately, tras la promesa bolchevique de que habría una amnistía para ellos si se rendían.


Los cadáveres apilados de víctimas de la hambruna rusa en Buzuluk, en la región del Volga, invierno de 1921 a 1922.

Lenin usó el hambre con fines políticos: de 3,9 millones a 7,75 millones de muertos

Uno de los episodios más dramáticos de la dictadura de Lenin fue la hambruna rusa de 1921 y 1922, que afectó a unos 27 millones de personas y mató a entre 3 y 5 millones y que fue provocada, en gran medida, por las requisas masivas de grano ordenadas por los bolcheviques, la denominada Prodrazvyorstka (copiada y ampliada por los comunistas, como otras cosas, de la Razvyorstka, la requisa de grano zarista en la Primera Guerra Mundial). El grano requisado se usaba a menudo para exportación. Este exterminio mediante el hambre no fue algo accidental o que la dictadura bolchevique tratase de evitar: se hizo de forma intencionada e incluso se buscó con ella un fin antirreligioso, como escribía Lenin en una carta de Lenin al Politburó el 19 de marzo de 1922:

Ahora y solo ahora, cuando las personas se consumen en áreas afectadas por la hambruna y cientos, si no miles, de cadáveres yacen en las carreteras, podemos (y por lo tanto debemos) perseguir la eliminación de propiedades de la iglesia con la energía más frenética y despiadada y no dudéis en sofocar la menor oposición. (…) Debemos perseguir la eliminación de los bienes de la iglesia por cualquier medio necesario para asegurarnos un fondo de varios cientos de millones de rublos de oro (no olvidéis la inmensa riqueza de algunos monasterios y lauras). (…) Todas las consideraciones indican que más adelante no lo haremos, porque en ningún otro momento, además del hambre desesperada, nos dará ese estado de ánimo entre la masa general de campesinos que nos garantizaría la simpatía de este grupo, o, al menos, nos aseguraría la neutralización de este grupo en el sentido de que la victoria en la lucha por la eliminación de la propiedad de la iglesia, de manera incuestionable y completa, estará de nuestro lado”.

Este uso de las hambrunas como método para conseguir objetivos políticos ya lo había adelantado Lenin en 1891, cuando se negó a colaborar con una campaña de ayuda a los hambrientos de la ciudad de Samara. Según Lenin el hambre tiene “numerosas consecuencias positivas”, pues “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios” (citado por Stéphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Panné, Andrzej Paczkowski, Karel Bartosek y Jean-Louis Margolin en “Le livre noir du communisme”, 1997).


Bolcheviques requisando grano a campesinos, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947). Estas requisas provocaban un gran descontento y fueron, en gran medida, causantes de la letal hambruna de 1921 y 1922.

La hambruna rusa no fue la única en el territorio de la URSS durante la dictadura de Lenin. Hambrunas similares las sufrieron los kazajos (1919–1922, entre 400.000 y 750.000 muertos) y los tártaros (1921-1922, entre 500.000 y 2 millones muertos), todos ellos bajo dominio soviético. Sumando estas cifras a las de la hambruna rusa, tenemos entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos a causa del hambre, una situación provocada -insisto- por el propio régimen comunista.

Las hambrunas y las pésimas condiciones de vida dieron lugar a rebeliones en la URSS, hoy poco recordadas por la mayor parte del mundo. Una de las más significativas, además de la ya citada de Tambov, fue la de Kronstadt en marzo de 1921, cuando civiles, soldados y marinos de la flota soviética de Báltico se alzaron contra los bolcheviques. El Ejército Rojo sofocó la rebelión ejecutando a miles de personas.

La pandemia no da tregua y en América Latina los gobiernos tratan a contrarreloj de evitar que colapsen sus sistemas de salud como ha pasado en algunos países de Europa o Nueva York.


En esta lucha, hay naciones que parecen haber logrado establecer estrategias exitosas a la hora de contener y mitigar la transmisión, y la cantidad de muertes a causa del covid-19.


Es el caso de Chile que, si bien ha confirmado un gran número de contagios (el segundo mayor de Sudamérica en términos absolutos), reporta una de las tasas de letalidad más bajas de la región.


El coronavirus en América Latina: así avanza la pandemia de covid-19 en la región

Para entender lo que hay detrás del caso chileno, primero es necesario revisar algunos números.


Según cifras oficiales del Ministerio de Salud de ese país, hasta este 3 de abril había 3.737 casos confirmados de coronavirus y 22 víctimas fatales.


Así, Chile reporta una tasa de letalidad del 0,5%, similar a la de países como Corea del Sur, Alemania o Japón antes de que llegaran al pico de contagios y que son reconocidos internacionalmente por sus estrategias para hacer frente al covid-19.


Ahora, ¿cuál es la situación de Chile con relación al resto de América Latina?


Tras el estallido social en Chile, miles de personas acudieron todos los días a Plaza Italia para protestar. Hoy luce vacía.



Si bien es difícil hacer estas estimaciones pues mucho depende de la cantidad de pruebas que se hagan y los casos que existen sin haber sido diagnosticados o reportados, Chile junto a Costa Rica son los que presentan las menores tasas de letalidad de la región (ambos de un 0,5%).


Nicaragua, por ejemplo, reporta un 20% de letalidad(el mayor de América Latina); mientras que Brasil, un 4%; Bolivia 6,8% y Honduras 6,7%.


Esto a pesar de que, si analizamos los casos positivos por cada 100.000 habitantes hasta este 2 de abril, Chile es el tercer país con mayor nivel de contagiadosde la región, sumando una tasa de 18,1.


Mapa del coronavirus: propagación global, 3 de abril de 2020

Esta visualización se basa en datos periódicos de la Universidad Johns Hopkins y puede que no refleje la información más actualizada de cada país.



Panamá y Ecuador lo superan, con 35,3 y 18,5, respectivamente. Luego, vienen países como República Dominicana, con 12,9 por cada 100.000 habitantes; Uruguay, con 10,6; y Costa Rica, con 7,9.


Sin embargo, si se compara el número de muertos de estos mismos países (lo que, según expertos, tiende a ser más certero que el de infectados) la diferencia de Chile es notable.


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El mundo supera el millón de casos confirmados de coronavirus y más de 50.000 muertes

Panamá tiene 0,88 muertos por cada 100.000 habitantes; Ecuador, 0,7; y República Dominicana, 0,56. Mientras que Chile solo tiene 0,09 víctimas fatales por cada 100.000 habitantes.


Esto, sin duda, lo ubica como una de las naciones que mejor ha logrado contener el porcentaje de muertes por covid-19 de la región.



Pruebas, pruebas y más pruebas

Pero ¿cuáles son las razones que pueden explicar la -hasta ahora- exitosa estrategia chilena?


Una de las claves tiene que ver justamente con la cantidad de pruebas que se están haciendo diariamente en el país sudamericano.


Según cifras del gobierno de Sebastián Piñera, en promedio se están realizado unos 3.000 pruebas de diagnóstico al día.


Derechos de autor de la imagenAFP

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El gobierno ha instalado camas hospitalarias en un centro de convenciones de Santiago de Chile en previsión de la llegada de enfermos.




Esto, según ha dicho el mandatario, representa el mayor número total de pruebas por habitante en América Latina.


Solo por dar un ejemplo, en Ecuador se han hecho 8.521 tests en total desde el comienzo del brote, el 29 de febrero, hasta el 31 de marzo. Y empezó abril como entre los que suma más muertos per cápita de Sudamérica a causa del covid-19.


"Los números se quedan cortos": el gobierno de Ecuador admite que la crisis del coronavirus es más grave de lo informado

En conversación con BBC Mundo, el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Chile, Fernando Leanes, afirma que, efectivamente, en comparación con el resto del continente, Chile está haciendo una cantidad de pruebas "impresionante".


"Me animo a decir es de los pocos países que tiene la capacidad hoy de hacer la cantidad de pruebas que está haciendo. Están con una capacidad de muestreo muy, muy grande", explica el experto de nacionalidad argentina.


"Es muy importante que Chile se haya podido anticipar, haya podido adquirir una gran cantidad de reactivos y entrenar suficiente cantidad de laboratoristas para poder hacer esto", agrega.


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De acuerdo con datos del gobierno, Chile cuenta actualmente con 49 laboratorios que tienen la capacidad de realizar diagnósticos.


¿Por qué es tan importante testear?

El hecho de practicar un alto número de pruebas de diagnóstico no solamente entrega una visión más certera de la cantidad de contagios que hay en un país, sino también les permite a los gobiernos rastrear a quienes contrajeron la enfermedad.


El escándalo de los defectuosos productos chinos para el coronavirus comprados por Europa

Con ello, se puede tener una identificación temprana de los portadores del virus, lo que frena su expansión.


Por lo mismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido tajante a la hora de insistir en que esta es una medida vital para enfrentar el covid-19.


En Chile, además de realizar las pruebas, a los contagiados se les está realizando un monitoreo con llamados diarios de parte del ministerio de Salud y controles de la cuarentena que deben seguir de forma obligatoria.


Decenas de laboratorios en todo el mundo están trabajando a contrarreloj en el desarrollo del nuevo análisis.




Así se lo explica a BBC Mundo la subsecretaria de Salud de Chile, Paula Daza.


"Nuestra estrategia tiene varios elementos, y la primera es la identificación precoz de una persona que podría tener covid-19", dice.


"El segundo punto es poder tener oportunamente el diagnóstico. Esa es la importancia de las pruebas, porque en la medida que detectamos más personas que tienen covid-19, y las podamos aislar e identificar sus contactos, hemos podido ir conteniendo el brote del virus”, agrega.


La nueva prueba de anticuerpos que es "crucial" para hacer frente a la pandemia de covid-19

Sistema de salud que, hasta el momento, "ha respondido"

Por otra parte, la baja letalidad en Chile se puede explicar por su sistema de salud.


Si bien este puede ser débil si se le compara con países desarrollados, como el de Japón o Reino Unido, dentro de América Latina es destacable.


Chile tiene una de las cifras más altas de contagios confirmados de América Latina, pero una baja tasa de fatalidad.




Chile gasta US$2.229 per cápita en salud, el segundo país con mayor gasto de la región en esta materia después de Cuba.


Coronavirus: el mapa que muestra el número de infectados y muertos en el mundo por el covid-19

Asimismo, expertos coinciden en que hasta el momento el equipamiento y las camas que existen en los centros sanitarios han dado abasto.


"El sistema sanitario chileno hoy ha respondido. Los pacientes graves han sido detectados y han podido acceder a tratamientos. Tenemos una buena capacidad de camas críticas para el contexto latinoamericano", explica a BBC Mundo el médico internista y magíster en Salud Pública del Imperial College de Londres Juan Carlos Said.


Además, según afirma Fernando Leanes, de la OPS, Chile tiene experiencia lidiando con enfermedades respiratorias.


"El país tiene un sistema bastante reconocido de mucho tiempo de vigilancia de enfermedades respiratorias. Es uno de los más fuertes e incluso se toma como modelo para el resto de los países de Latinoamérica", dice.


El primer caso de covid-19 en Chile se registró el 3 de marzo.




De acuerdo con la subsecretaria Paula Daza, desde un primer momento Chile se preparó para "la peor situación".


De esa manera, dice, fortalecieron la red asistencial y capacitaron a los profesionales de salud. También incrementaron el número de camas.


"Adelantamos la apertura de cinco nuevos hospitales que aportan más de 1.700 camas e hicimos la compra de ventiladores y otros insumos", señala.


"No hay que ser triunfalistas"


Sin embargo, la demanda por cupos de cuidados intensivos para pacientes graves está en aumento.


Y un "talón de Aquiles" del sistema chileno es, justamente, la disponibilidad de respiradores mecánicos que son claves para tratar a los pacientes más graves.


Cómo funcionan los respiradores y por qué la desesperada carrera por fabricar más es clave en la batalla contra el coronavirus

Según el ministerio de Salud, de los 1.200 que actualmente están operativos, quedan solo 240 sin ser utilizados.


Los respiradores artificiales son uno de los soportes médicos vitales que más necesitan los hospitales para ayudar a los pacientes de covid-19.




Esto podría ensombrecer el panorama chileno pues expertos han advertido que el pico de circulación del coronavirus en este país será a fines de abril, momento en el que la demanda puede saturar tanto al sistema de salud público como privado.


"Chile no está inmune a que esto evolucione a una situación más dramática", dice Said. "Debemos ser prudentes en calificar la estrategia de Chile como exitosa porque esto está recién comenzando", agrega.


Una opinión similar comparte Leanes.


"Están bien preparados, definitivamente, yo diría que bastante mejor que otros países, pero todavía hay que ver con qué severidad se propaga el virus acá y cómo responde la población a las medidas que se tienen que tomar", dice.


"No hay que ser triunfalista", concluye.


¿Y la economía?


Chile suspendió las clases en las escuelas y universidades el 15 de marzo, 12 días después de que se reportara el primer caso de contagio en ese territorio.


Tres días más tarde, decretó el estado de excepción constitucional que le permitió al gobierno restringir reuniones en espacios públicos, limitar el tránsito, establecer toques de queda y resguardar las fronteras, entre otras cosas.


Tras decretarse el estado de excepción constitucional, los militares quedaron a cargo de resguardar la seguridad en el país.




Además, aplicó cuarenta obligatoria en zonas estratégicas que, según explicó el gobierno, presentaban un mayor número de contagios.


Aunque estas medidas han generado cierta polémica en algunos sectores -con reclamos de líderes locales exigiendo, por ejemplo, que se extienda el confinamiento a todo el país- de acuerdo con un informe elaborado por el banco JP Morgan fueron tomadas de forma "temprana" en comparación a otros países.


Por ejemplo, la firma estadounidense asegura que en Chile la suspensión de clases se implementó cuando había solo 75 casos confirmados de coronavirus, mientras que en países como China o Italia se decretó cuando ya superaban los 2.700 y los 3.000, respectivamente.


Algo similar ocurrió en el caso del cierre de fronteras.


De acuerdo con JP Morgan, Chile reportaba 155 casos confirmados y ninguna muerte cuando tomó esta medida, mientras que Italia decidió hacerlo cuando tenía más de 9.000 casos y 463 víctimas fatales.

(VIDEO) Míralo! Video Atentado Contra Dos Mezquitas En Nueva Zelanda 49 Muertos

 


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¿Internet es  Neoliberal?

Internet alberga un mundo tan grande como el analógico (lo que algunos llaman el mundo ‘real’)

 

La Razón / Eliana Quiroz

 

Internet, como cualquier otro espacio social donde confluyen individuos, grupos, empresas, Estados (todos con intereses), implica un espacio político de lucha. Lucha ¿entre quiénes? ¿Qué es lo que está en disputa? Preguntarán algunos. Hay varios tipos de enfrentamientos políticos en el espacio virtual, por ejemplo, las protestas globales en la Primavera Árabe, en Turquía, Chile, Brasil y varios otros países nos han mostrado que una parte de la lucha sucedía en la web. Pero hay otras causas que se pelean en internet que son más propias de ese espacio virtual. Esto es, luchas acerca del proyecto internet en sí mismo. Es decir, luchas acerca de posicionamientos ideológicos sobre la red virtual. ¿Tiene o promueve internet una determinada ideología? Preguntarán otros.

Veamos. La aceleración de flujos financieros y de información, y la apertura de mercados que promueve a escala global ha sido posible gracias a los adelantos en tecnologías de información y comunicación (entiéndase ante todo, internet). De esta manera, se puede concluir que internet es utilizado por el neoliberalismo para promover la apertura de mercados de capital, mano de obra, bienes y servicios sociales. Desde este punto de vista, sería parte del proyecto neoliberal globalizado.

Frente a este dato, les propongo una mirada al origen de la red para escudriñar en busca de otras ideologías que puedan estar involucradas en las dinámicas virtuales. Internet nace como un proyecto militar norteamericano para espiar adversarios. Después es asumido por las universidades, las que se aseguran de que sea una red acuñada por ideologías libertarias que promueven el libre acceso al conocimiento, la neutralidad en la red (los datos que corren por internet, en principio son tratados de manera igualitaria), el anonimato y la autorregulación.

Posteriormente, estos principios toman más cuerpo frente a las posibilidades de las grandes corporaciones (como Google, Facebook, entre tantas otras) y los Estados que tienen afanes de controlar la información que fluye a través de la web. Entonces, se fortalecen movimientos de resistencia, como son los ciberpunks y los hackers. En ese sentido, el hacking y la criptografía son manifestaciones de esas resistencias anarquistas frente al poder de las corporaciones y de los Estados. Desde este punto de vista, internet es un espacio donde ideologías anarquistas toman cuerpo.

Entonces, el ciberespacio alberga un mundo tan grande como el analógico (lo que algunos llaman el mundo “real”) en el que están insertas ideologías neoliberales, libertarias, anarquistas, entre varias otras. Casi podríamos decir, al gusto del cliente.